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Algunas mañanas, cuando enciendo el ordenador, hago un pequeño viaje.

O bien me recreo con la imagen de algún animalillo encantador.

A veces me aburren un poco los viajes. Me resultan algo tópicos. Y paso de largo.

Suelo decirme: ¿Debo ir hasta Escocia para ver semejantes acantilados?

“Si los tengo aquí al lado, a cinco minutos!

El mundo se nos ha quedado pequeño y es un poco igual a sí mismo.

Hoy me ha fascinado esta imagen. ¡Y resulta que son dos cigüeñas comunes!

Las hay a miles en nuestro país. Pero no las imaginaba tan esbeltas y estilizadas.

Con frecuencia sin embargo las he visto volar sobre los campos castellanos y su vuelo se corresponde bien con estas figuras tan elegantes.