Adnan Etel figura con esta miniatura

Dario de Regoyos, La salida de la fábrica. Regoyos, que debió pintar mucho, a mí me gusta casi siempre. Le tengo cariño.
Mi gusto por el arte contemporáneo ha mermado mucho en los últimos tiempos, se ha vuelto muy restringido. Pero una exposición como esta de la colección de Iberdrola en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, hay que verla, aunque sea con prisa, como ha sido mi caso.
Es amplia y está repleta de grandes nombres, pero, en mi opinión –siempre modesta como es de rigor–, le falta calidad. Los grandes nombres también producen mediocridades y aquí parecen haberse reunido la mayor parte de ellas.
Entre toda esta asamblea de famosos he buscado al gran Sean Scully, pero no lo he encontrado.
Dejo esta selección gráfica tomada a vuelapluma.

Oteiza, cuando se olvida de la grandilocuencia, es una delicia. Como en este monje.
¿Qué hace ahí en cuclillas, en medio de la sala, ese tipo? Lo creó Juan Muñoz.
No es lo mejor de Antonio Saura, pero el saurismo es una secta de la que soy miembro.
Acabo de verlo en su museo de Estella y no es mi tipo de pintor, pero este paisaje de Gustavo de Maeztu me gusta.
Anselm Kiefer también me gusta aunque a veces es demasiado tremendo. Está representando con esta pieza tan matérica, como acostumbra.