Nada peor que una dictadura de curas, aunque lleven turbante y barbas. No es que odien las libertades civiles, es que odian cualquier tipo de libertad, sobre todo la sexual. Y, por descontado, las vidas humanas, con la excepción de las suyas, les traen sin cuidado.
Ellos son los elegidos por Alá y se preocupan más por las almas que por los cuerpos de la plebe. Te mandan al cielo en un abrir y cerrar de ojos, como se está viendo en la gran Persia, nación de guerreros y poetas.
Y si eres mujer aún lo tienes mucho peor. Unos tipos con kalashnikov te vigilarán para que te tapes el pelo y no provoques a los hombres, que son gentes muy sensibles y se excitan con el vuelo de una mosca.
Pues sólo nos faltaba, lúbricos además de protestones.
Trump les ha dicho a los iraníes que la ayuda ya está en camino. Yo no me fiaría demasiado de las ayudas de este hombre. A lo mejor para cuando llegue, los esbirros de Jamenei ya han mandado a todos los jóvenes y no tan jóvenes al lugar de delite y descanso eternos.
Masacrar a su propio pueblo es lo que menos les importa.