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Natsume Soseki, 1867-1916, autor de Kokoro
Me dejo llevar y entro en una librería. El acceso es estrecho y lo entorpece una larga cola para pagar. Me abro paso hasta el primer espacio libresco, donde me muevo con dificultad y luego, por un pasillo, accedo a un segundo espacio. Husmeo aquí y allá. La oferta es apabullante, pero ya no me impresiona tanto como antes. O quizá sí, pero mis mecanismos de defensa frente al deseo se han intensificado. Me detengo en unos estantes donde hay un poco de literatura japonesa. No encuentro «Nieve de primavera», de Kawabata, pero si «Kokoro», de Natsume Soseki. Me lo llevo. Espero un buen rato en la cola, que avanza despacio. Es la temporada navideña y, por lo visto, la gente regala libros. Los libros para regalo, que son la mayoría, requieren más tiempo para ser despachados debido a la necesidad de envolverlos en el llamado papel de regalo. Escucho en la apretada atmósfera varias consultas sobre libros para niños y adolescentes. Una de las dependientas parece saber mucho sobre el tema. Por lo visto los niños y adolescentes son casi los únicos que leen o, al menos, es lo que creen los adultos que regalan libros. Delante mío hay un hombre joven que adquiere dos libros. Uno de ellos son las Memorias del Emérito. La publicidad y el marketing funcionan. Debe ser de lo poco que funciona en nuestros días. Por aquí anda el Soseki. Ya no sé ni dónde lo he metido. A saber cuándo podré leerlo con un poco de tranquilidad.