Seleccionar página

F. Pérez se está haciendo viejo y los niños del vestuario se le han subido a las barbas que no tiene. O quizá es como esos viejos curas bondadosos que han dejado de educar a los chavales y ya solo tienen energía para hacerles carantoñas.

X. Alonso intentó educar a los jugadores, pero F. Pérez no le ha dejado porque no quiere que se sientan molestos, con la pasta que le cuestan. Se dice que X. Alonso les obligaba a mirar videos de ¡una hora! de duración. ¡Cuánta crueldad! Capaz hasta de hacerles leer un papel o tomar apuntes. Educar, qué palabra fascista.

Alonso ha vivido demasiado tiempo en el extranjero y se le ha olvidado de cómo funcionan las cosas en Celtiberia. Ha perdido el norte peninsular. Ahora en España todo es antifascista y, en consecuencia, se trata de deseducar, de consentir, de mimar, de seducir, de masajear.

Ahora don F. Pérez ha puesto de entrenador a Arbeloa, otro ex del Madrid. Arbeloa ha empezado con buen pie: “Quiero ver bailar de nuevo a Vinicius”. En lugar de ponerles videos de técnica futbolera les pondrá videos de Irene Montero celebrabndo los cumpleaños de los niños o la ampliación de la piscina del chalé.

Entretanto la afición puede volver a soñar despierta, que para eso paga. El fútbol no es como cuando le pagas a Hacienda, que no puedes echar al responsable si no te gusta. En el fútbol cuando algo no te gusta puedes inflarte a insultar al árbitro o al que se tercie. El que paga manda, menos con Hacienda.