
“Nosotros, los del 68, somos enfermos de la esperanza –dice Marguerite Duras, en su libro “Escribir”–. Y a nosotros, ninguna ley, nada, ni nadie ni nada, nos curará de esa esperanza.”
Confirma Duras que son una generación marcada hasta el tuétano por el catolicismo. No fueron capaces de pasar de ahí. Y no sólo eso, sino que pretendieron hacer como si no, pretendieron acomodarlo a su gusto, lo devaluaron completamente con sus ideas engreídas.