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En la farmacia una mujer mayor se queja de que no puede abrir un tubito con su medicamento. La farmacéutica le explica que tiene que meter la uña así y asao. –”No pueden poner un tapón de rosca”, me digo. “Les saldrá muy caro y, como todo el mundo sabe, la industria farmaceútica es pobre y menesterosa.» Ironías a parte, si así tratan a los viejos, que son sus mejores clientes… Imagina con los peores.