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P. Sanchez ha abducido a Feijoo. No le veo otra explicación a esa querencia monclovita del jefe de la oposición. Chasca los dedos y le viene a comer de la mano. Ni te cuento si le invita a La Moncloa. No sé cómo lo hace. Habrá que esperar a cuando publique sus Memorias (que le escribirá un negro, por supuesto).

Mi hipótesis es que al gallego le encanta el spa monclovita. Debe tener una impresionante oferta de servicios, siquiera por tradición familiar del inquilino.

El presidente quiere que el líder de la oposición le firme un papel comprometiéndose a mandar soldados a Ucrania cuando llegue la paz. Lo que no sabe nadie es cuándo llegará la paz. Puede que lo sepa Putin, pero es un hombre de lo más reservado, no en vano fue del KGB.

Los soldados se pondrán en línea para evitar que alguno de los dos bandos incumpla la famosa paz que nadie sabe cuándo llegará. Malo será que los confundan con dianas y les disparen. Por delante o por detrás que nunca se sabe.

Feijoo le dirá que sí, o que no, o ya veremos, como buen gallego que es. Y P. Sánchez tendrá una foto más para su álbum.

Abascal, por su parte, se frota las manos. Le hacen el trabajo gratis. Malo será que se acostumbre.