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Demócrito de Abdera, lienzo de Antoine Coype, 1746

Dice Giorgio Agamben, filósofo italiano, que “la inteligencia artificial no es peligrosa por ser artificial, sino porque piensa fuera del sujeto. El riesgo no es la máquina, sino la renuncia humana a pensar.” Por mi parte no creo que la inteligencia artificial piense. Pensar es una habilidad humana. Las máquinas no piensan. La inteligencia artificial lo que sí hace es recopilar información a velocidad vertiginosa y resumirla aún más rápido. Que eso sea algo peligroso –habida cuenta de que ninguna mente humana puede hacerlo– dependerá de las intenciones del sujeto que la use. Podré ser peligrosa y también podrá ser beneficiosa, como todo en la vida. Lo normal es que sea peligrosa, pero no por ella misma, sino por la maldad intrínseca de los hombres que la manejan. En cuanto la renuncia humana a pensar eso ya es muy viejo, tan viejo como el homo sapiens por lo menos. Pero siempre habrá unos pocos hombres que piensen, como los ha habido siempre. Otra cosa es que cada vez se les haga menos caso.